28.11.16

Escuela para Padres

¡Ya estamos preparando nuestro próximo encuentro!



MINDFULNESS PARA NIÑOS

10 EJERCICIOS DE MINDFULNESS PARA NIÑOS

Cada vez son más numerosas las investigaciones científicas y las experiencias prácticas que ponen en evidencia los beneficios que las estrategias de Mindfulness aportan a niños y adultos.

La investigación ha mostrado que la práctica de Mindfulness activa zonas cerebrales que están implicadas en la planificación,  la memoria, la concentración y la ejecución de tareas e inhibe/relaja zonas sobre-activadas (identificadas en niños con problemas de atención).

Uno de los primeros elementos de atención que se trabaja al practicar mindfulness es la atención auditiva. Al inicio de cada sesión de atención plena se hace sonar una “campana” (crótalos o cuenco tibetano). Cada vez que suena la “campana”, los niños aprender que han de dejar cualquier cosa que estén haciendo, han de cerrar sus ojos, escuchar muy atentamente el sonido y permanecer en silencio, atentos a él, hasta que dejen de oírlo (aproximadamente 10 a 20 segundos).


Cuando termine cada ejercicio te podrán explicar qué han sentido.


SUGERENCIAS GENERALES PARA LAS PRÁCTICAS:


Para practicar mindfulness con niños es importante apartar la idea preconcebida de hacer que se sienten en un cojín con los ojos cerrados tratando de no pensar en nada. La idea es que aprendan a tener conciencia de su percepción, que entrenen sus sentidos y aprendan a utilizarlos con mayor eficacia. Que poco a poco, de forma lúdica, vayan profundizando en el conocimiento de sí mismos y su posibilidad de gestionar la información que reciben tanto del exterior como del interior de su cuerpo.

El objetivo principal de esta práctica es la observación atenta y consciente de lo que pasa por nuestra mente y nuestros sentidos, sin juzgar ni dejarnos llevar por ello.

Lo ideal es que estos ejercicios se realicen más de una vez a la semana y preferiblemente a la misma hora, evitando aquellos momentos en que los niños están muy casados o enfadados. Es importante que se le explique, de forma sencilla, en que va a consistir el “juego” que van a realizar.

Para comenzar y para finalizar cada ejercicio haz sonar una campanilla, un cuenco tibetano o los crótalos y pide a los niños que escuchen atentamente el sonido hasta que desaparezca completamente.
Recuerda que el tiempo de duración de los ejercicios debe adecuarse a los niños. Al principio unos pocos minutos es suficiente. A medida que van practicando pueden ir incrementando el tiempo de práctica.

EJERCICIOS:


1. Ser un astronauta:

Plantea a los niños jugar a ser astronautas que visitan otros planetas. Luego de ir describiendo un recorrido por el espacio y llegar a un lugar que tu determines (un planeta, una estrella, etc.), ofréceles un trozo de una fruta y pídeles que la describan con los 5 sentidos. Como si nunca la hubieran visto. Indícales que no quieres saber su nombre sino cómo es: que forma tiene, cuál es su color, su peso, si es blando o duro, cuál es su textura, si huele a algo, qué sabor tiene, si hace algún sonido, qué pasa cuando la acercan a los labios….y ¿cuándo la introducen en la boca?, Recuérdales que es algo que nunca han visto o conocido, que pongan mucha atención a lo que dicen de ella sus sentidos.

8.11.16

¡Ya tenemos fecha para nuestro primer encuentro!

Primer encuentro de Escuela de Padres Antares

Miércoles, 16 de Noviembre de 2016

Nos encantá compartir contigo.                                                             LLama y reserva tu plaza!!!

 Anímate,  puedes venir sólo/a o acompañada/o! 
 Al finalizar compartimos un café .






 

6.11.16

Noviembre 2016

Iniciamos Nuevos Proyectos

¡Estamos emocionados!

Este mes comenzamos una nueva etapa con un proyecto  que venimos preparando desde hace algún tiempo. Esperamos que sea de vuestro agrado ya que está pensado por y para todos vosotros.




¡Os Esperamos !



14.10.16

Movimiento para el auto-conocimiento y el aprendizaje

¡A Moverse!              

Sin darnos cuenta, poco a poco, nos hemos ido acostumbrando a un ritmo y estilo de vida que nos va robando tiempos y espacios para dedicarnos a nuestro cuidado psicofísico.

Los factores involucrados en este proceso son numerosos. Sin embargo, si hacemos consciente su existencia es posible encontrar mecanismos apropiados para alcanzar nuestro equilibrio cuerpo – mente.


En el “corre – corre” de la vida diaria, son muchas las ocasiones en que no alcanzamos a “darnos cuenta” de lo que nuestro cuerpo necesita. Somos producto de una dinámica integrada por fenómenos metabólicos, motores, bioquímicos, psicológicos y espirituales. Esta dinámica, que debe ser natural y armónica, puede afectarse y alterar su equilibrio  por cualquier circunstancia que percibamos amenazante a nuestra integridad física o psicológica. Si no prestamos atención a estos cambios porque no atendemos a lo que nos dice nuestro cuerpo, porque no lo escuchamos, nuestro estado                                                        de bienestar puede verse afectado negativamente.


Cuando observamos concientemente nuestro cuerpo, nos damos cuenta que él puede hablarnos y decirnos lo que necesita: Una ducha tibia, un paseo por el parque en contacto con la naturaleza, unas cuantas respiraciones profundas para reenfocar nuestras ideas o una rica sopa casera, recién hecha. Los cierto es que si prestamos atención a las señales que nuestro cuerpo nos envía, nuestra salud y bienestar tanto físico como psicológico mejorarán. Estaremos más relajados y por tanto actuaremos de forma más positiva, como una unidad en la que se fusiona todo lo que somos como persona.



“Tomar consciencia de nuestro cuerpo “, experimentarnos a nosotros mismos y a la realidad, entrar en contacto con nuestro cuerpo y nuestra mente es una práctica que debemos iniciar desde la infancia. Cuando los niños participan en juegos motores, se desplazan en diferentes direcciones, trepan, ruedan por el suelo o se deslizan, exploran espacios o ejercitan el control y el equilibrio en el juego libre están iniciando el diálogo con su cuerpo, descubriéndolo y reconociéndolo, aproximándose a él mediante el movimiento para aprender a escucharlo posteriormente.

 ¡Ahora, a Moverse!

4.10.16

16.9.16

¡Ya voy al cole!


Sugerencias para favorecer la adaptación escolar de los más pequeños

El ingreso a la escuela infantil marca importantes cambios en la vida familiar. Padres e hijos deben afrontar una nueva etapa donde la pérdida del “equilibrio” y el “bienestar” conocido hasta el momento por todos, se trastoca significativamente.

Entrar a la escuela marca la aparición de nuevas experiencias, nuevas personas, nuevos contextos, nuevas normas, nuevas interacciones y un sin fin de interesantes posibilidades de aprendizaje para todos, especialmente para los niños. Ese nuevo mundo, aunque lleno de novedades, de experiencias y de posibilidades por descubrir, es desconocido y por tanto genera incertidumbre. En algunos niños, ese desconocimiento puede generar ansiedad y miedo. Aquí es clave el rol que asumen los padres, madres y maestros. Su apoyo y acompañamiento es fundamental para que los niños puedan afrontar con éxito esta nueva etapa, sentando bases sólidas en su desarrollo emocional-social.

El primer contacto de los peques con la escuela infantil es un proceso más complejo de lo que aparenta. Y, aunque en ocasiones parece olvidarse, afecta tanto a los niños como a los padres. Sin embargo, hoy, con fines prácticos vamos a centrarnos en algunas sugerencias que pueden ayudarlos en su proceso de adaptación a este nuevo y hasta ahora desconocido espacio de interacción.

Antes de comenzar, es importante recordar que cada niño es único, así como lo es cada familia y cada padre/madre. Por tanto, es necesario tomar en cuenta las particularidades de cada caso para apoyar los procesos de transición hogar-escuela. En lo posible, hay que evitar la aplicación de protocolos de actuación rígidos o “recetas” que han funcionado anteriormente, simplemente porque “no todo es útil para todos”. Hay que tener presente que, aunque esta etapa debe ser vivida por los niños, el mayor o menor éxito que puedan obtener al afrontarla va a depender de la gestión del proceso que hagan sus adultos significativos. Evitemos pues las prácticas docentes repetitivas, las costumbres que lastran, los planteamientos prefijados y abramos nuestras miras a estrategias que disminuyan la ansiedad del momento y enseñen a nuestros hijos/as, desde su más tierna edad, que los cambios son oportunidades para descubrir y descubrirse, para aprender, para crecer, para mejorar, etc. Su inteligencia emocional lo agradecerá.

¿Qué es la adaptación?